En la Península de Yucatán, donde los conflictos socioambientales se han intensificado por megaproyectos, contaminación y disputas por el territorio, el cine documental se ha convertido en una herramienta clave para visibilizar realidades que pocas veces llegan a los grandes medios. Una de las voces más activas en este campo es Maricarmen Sordo, cineasta yucateca y directora de fotografía especializada en documentales ambientales y socioambientales.
A lo largo de su carrera, Sordo ha centrado su trabajo en registrar las luchas comunitarias, los impactos de proyectos industriales y las problemáticas que enfrentan comunidades mayas en la región. Desde la contaminación por agroquímicos hasta el impacto de megagranjas porcícolas o el Tren Maya, su mirada busca amplificar las voces de quienes viven estas afectaciones en su vida cotidiana.
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En entrevista exclusiva con El Heraldo de México Yucatán, en el marco del Mes de la Mujer, la cineasta comparte su trayectoria en el audiovisual, los riesgos de documentar conflictos territoriales, las barreras que enfrentan las mujeres en el cine y la motivación que la impulsa a seguir contando historias incómodas pero necesarias.
¿Quién es Maricarmen Sordo? Orígenes y formación en el audiovisual en Yucatán
Antes de dedicarse al cine documental, Maricarmen Sordo estudió Historia en la Facultad de Antropología de la UADY, de donde egresó en 2011. Aunque no continuó en la investigación académica, ese proceso formativo influyó en su manera de aproximarse a las historias y los contextos sociales.
Su entrada al mundo audiovisual fue autodidacta, comenzando con fotografía y colaboraciones con estudiantes de comunicación y artes visuales.
“Empecé a tomar clases de fotografía y a trabajar con compañeros de comunicación de la misma facultad. Empezamos a hacer cortometrajes, videos”, recuerda.
En sus primeros años se enfocó en la dirección de fotografía en proyectos de ficción, aprendiendo aspectos técnicos de iluminación, foto fija y esquemas cinematográficos con cámara en movimiento.
Este fue el primer acercamiento al cine socioambiental para Maricarmen Sordo
El giro definitivo hacia los documentales de denuncia llegó en 2016, cuando participó como directora de fotografía en el largometraje “¿Qué les pasó a las abejas?”, dirigido por Adriana Otero y Robin Canul.
El documental aborda la contaminación por agroquímicos en Hopelchén, Campeche, que afecta a apicultores y agricultores debido a prácticas de comunidades menonitas y empresas como Monsanto.
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Sordo recuerda que ese proyecto marcó su primera aproximación a las problemáticas ambientales y a las luchas territoriales de las comunidades. “Ese fue el primer contacto que tuve con estas temáticas”, explica.
El trabajo también implicó viajes a Argentina, donde el equipo investigó casos de deforestación y enfermedades relacionadas con el uso de transgénicos a gran escala.
Documentales sobre megagranjas porcícolas en Yucatán, así es el trabajo documental social en la Península
Durante la pandemia de 2020, la cineasta codirigió junto al periodista Patricio Eleisegui el cortometraje documental “Una laguna negra”, que retrata la lucha de la comunidad de Kinchil contra la instalación de megagranjas porcícolas.
El título surge de un hallazgo que los propios habitantes denunciaron: una enorme laguna formada por excretas de cerdos.
“Mostrando un video que ellos hablan de una laguna de excretas de cerdos, enorme”, relata.
El documental incluye testimonios sobre precarización laboral en la industria porcícola y la historia de una extrabajadora que decidió hablar de manera anónima por temor a represalias. Posteriormente, Sordo también realizó cápsulas documentales sobre conflictos ambientales en Santa María Chi y Cítil Pech.
El documental sobre el Tren Maya: trabajo colectivo
En 2021 comenzó el proceso de investigación para un nuevo documental sobre el impacto del Tren Maya, proyecto que finalmente se estrenó en 2024 con el título “Una herida en el sur”.
La obra fue codirigida junto a Mariana Beltrán y Jairo Mukul, a partir de investigaciones periodísticas de Katia Rejón, Lilia Balán y la propia Beltrán.
Sordo explica que desde el inicio sintió que el proyecto debía realizarse de manera colectiva.
“Me di cuenta que no quería dirigir ese documental yo sola (...) era mejor hacerlo de forma colectiva”.
El documental aborda impactos en Campeche, Yucatán y Quintana Roo, incluyendo temas como consultas indígenas cuestionadas, militarización del territorio, despojos de tierra y desigualdad de género en la propiedad ejidal.
“Destapa fatalidad”: la cocacolonización en Yucatán
A finales de 2024, la cineasta estrenó el documental “Destapa fatalidad”, financiado por la organización El Poder del Consumidor, conocida por impulsar el etiquetado frontal en México.
La investigación se centra en el alto consumo de Coca-Cola en Yucatán, donde la región ocupa el segundo lugar mundial después de Chiapas.
El documental explora la relación entre consumo de refrescos, epidemia de diabetes y estrategias de influencia empresarial, incluyendo prácticas de lobbying y lavado de imagen por parte de empresas embotelladoras como Bepensa.
¿Vale la pena documentar conflictos ambientales en Yucatán?
Para Maricarmen Sordo, una vez que se conoce una problemática ambiental resulta imposible ignorarla. Su trabajo nace del contacto directo con comunidades afectadas y del impacto emocional que generan sus testimonios.
“Cuando vas entendiendo todas estas problemáticas escuchando las voces de los vecinos (...) genera un coraje”, afirma.
Aunque también disfruta trabajar en ficción, actualmente desarrolla un cortometraje musical histórico, reconoce que su trabajo documental tiene un componente inevitable de activismo.
“He pintado esa línea: para quién no quiero trabajar y cuál es el lado del que sí estoy”, explica sobre su decisión de no colaborar con empresas que considera dañinas para el territorio.
El trabajo colectivo en Pata de Perro Films
Sordo trabaja de manera freelance dentro del colectivo independiente Pata de Perro Films, donde asume distintos roles según el proyecto.
Entre sus funciones se encuentran dirección de fotografía, operación de dron, producción y postproducción, lo que refleja la dinámica colaborativa del cine independiente en la región.
Además de los retos profesionales, destaca que el trabajo documental también le ha permitido construir una red de amistades y aprendizajes sobre la relación entre las comunidades mayas y la naturaleza.
“Aprender otras formas de ver el territorio que yo no hubiera tenido solo viviendo aquí en la ciudad”, señala.
¿Hay Riesgos y violencia al documentar conflictos territoriales en Yucatán?
Documentar problemáticas ambientales en la Península de Yucatán también implica riesgos. La cineasta reconoce que el territorio puede ser peligroso debido a la presencia de crimen organizado y procesos de militarización.
Durante algunas grabaciones, el equipo ha sido vigilado por vehículos sin placas, así como por elementos militares y policiales. El documental “Una laguna negra” también generó reacciones negativas en redes sociales.
Incluso instituciones culturales llegaron a cuestionar su trabajo. En una convocatoria ambiental de Seculta, relata, su proyecto fue calificado como “insidioso” por defender la naturaleza.
¿Por qué Maricarmen continúa haciendo cine documental?
A pesar de las dificultades, la cineasta asegura que la respuesta del público en proyecciones y conversaciones posteriores le da fuerzas para continuar.
“Ver que las personas se sensibilizan ante el tema (...) generar una sensibilización a alguien que tal vez no sabe nada”.
Para Sordo, el cine documental puede convertirse en una herramienta para informar, generar conciencia y abrir discusiones necesarias.
¿Hay Machismo y discriminación en el cine y en el territorio Yucateco?
La cineasta también ha observado situaciones de machismo tanto en comunidades como dentro de la industria audiovisual. En algunas comunidades, señala, las decisiones se toman principalmente entre hombres, mientras que las mujeres quedan relegadas.
También recuerda experiencias incómodas dentro del cine de ficción. “Todas las formas en las que se refería a las mujeres era por buenas o por feas (...) me llegó a sexualizar a mí”.
En grabaciones o reuniones ejidales, explica, muchas veces se dirigen primero a su compañero hombre, incluso cuando ella ocupa un rol técnico o creativo clave.
Aun así, reconoce que la presencia femenina en el cine ha crecido en los últimos años, con proyectos como Maya Ko'olelo'ob, impulsado por la cineasta maya Yaremi Chan, originaria de Seiba Playa.
Lo que perdería el cine peninsular sin las mujeres
Para Maricarmen Sordo, la participación femenina es fundamental para la diversidad narrativa del cine regional. Sin mujeres, asegura, el cine volvería a reproducir historias simplificadas o estereotipadas.
“Regresaríamos a escuchar historias como en el siglo pasado (...) una pérdida de diversidad”.
“El cine trabaja en colectivo": un consejo para las mujeres que quieren hacer cine
A las jóvenes interesadas en el cine, Sordo les recomienda enfocarse en las historias que desean contar y buscar comunidades creativas seguras. Para ella, el cine es un proceso profundamente colectivo.
“El cine trabaja en colectivo (...) encontrar un equipo con el que se sienta cómoda”. También invita a participar en festivales, talleres y colectivos donde se generen redes de colaboración.
Maricarmen y el feminismo en el cine: una rreflexión sobre el 8 de marzo
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la cineasta reconoce los avances que se han logrado en términos de organización y redes de apoyo entre mujeres. Sin embargo, también expresa preocupación por la creciente inseguridad que enfrentan las mujeres en México.
“Hay demasiadas desapariciones, principalmente de mujeres (...) eso es lo que más me duele”.
El cine documental como herramienta de resistencia
Actualmente, Maricarmen Sordo continúa desarrollando proyectos desde Pata de Perro Films, manteniendo como eje central la defensa del territorio y la visibilización de comunidades afectadas por conflictos socioambientales.
Su trabajo demuestra que el cine documental no solo puede narrar historias, sino también convertirse en una herramienta de resistencia, memoria y transformación social en la Península de Yucatán.
Mira aquí los posters de algunos trabajos de Maricarmen Sordo y Pata de Perro Films: