Se acabó marzo y este 2026 se caracterizó por ser uno de los más lluviosos en aproximadamente 5 años, además de qué está marcando un inicio de primavera favorable para que no haya tantos incendios y prevenir que se agudice la sequía.
Este 2026, marzo fue caluroso, aunque no al extremo, pero lo más llamativo y atípico fueron las precipitaciones, que incluso vinieron acompañadas de turbonadas y granizadas.
Aclaremos, las tormentas en marzo no son raras, lo atípico fue su frecuencia e intensidad, y la cantidad de lluvia.
Generalmente, marzo es el mes más seco del año en nuestra región de manera natural y, por ende, es cuando comienzan extensos y duraderos sistemas anticiclónicos que propician tiempo caluroso y estable. Sin embargo, de acuerdo con información del Centro Hidrometeorológico Regional Mérida de Conagua, las precipitaciones de este marzo de 2026 casi triplican el promedio histórico de lluvia del mes en Campeche y Quintana Roo, mientras que en el estado de Yucatán prácticamente se duplicó el promedio de lluvia mensual.
¿A qué se debió que marzo fuera tan lluvioso?
Las fuertes lluvias de este mes son comparables con las que se presentaron para marzo y abril de los años 2011 y 2012. Actualmente se ha observado que la corriente de chorro subtropical se mantiene bastante activa y más orientada hacia nuestras latitudes, moviéndose desde el Océano Pacífico, condición que aporta humedad desde esa zona, además de divergencia.
De igual manera, observaciones meteorológicas en niveles altos encontraron que la mayor parte del mes, la troposfera media ha estado anormalmente más fría debido a la presencia de vaguadas y vórtices en altura, lo cual genera mayor inestabilidad en la vertical. Cabe destacar que este tipo de patrón atmosférico no es usual, ya que, generalmente, marzo, abril y mayo son temporada de anticiclones, que dan origen a periodos prolongados de calor y lluvia escasa.
El patrón atmosférico inusual de 2011 y 2012 nos regaló primaveras tormentosas con fuertes turbonadas y granizadas, que causaron algunos daños en la zona de la ciudad de Mérida, entre otros puntos de la región.
Si este patrón frío y dinámico en la atmósfera superior prevalece y se combina con el aumento natural de las temperaturas en superficie que en abril y mayo, es muy probable que también se repitan eventos de tormentas severas en la zona peninsular, por lo que es importante mantenerse al pendiente de los pronósticos.
El año 2026 continúa siendo bastante peculiar, primero con un inicio con frío no visto en dos décadas, y ahora promete una primavera tormentosa no vista en aproximadamente 15 años.