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Fernando Martínez Belmar: el biólogo que con su cámara capta los secretos de la naturaleza y promueve su conservación

En entrevista para El Heraldo de México Yucatán, Fernando compartió qué fue lo que lo llevó a mezclar la biología con la fotografía y dar a conocer al mundo los secretos que guarda la Península

NACIONAL

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Fernando recuerda que desde niño tuvo un especial interés por los animales y el contacto con la naturaleza.Créditos: Especial.

Fernando Constantino Martínez Belmar es un biólogo y fotógrafo de 39 años de edad. Originario de la ciudad de Mérida, ha construido una trayectoria enfocada en retratar la naturaleza. Aunque su labor ha sido reconocida con múltiples premios, lo más importante para él es generar conciencia sobre su preservación. 

En entrevista para El Heraldo de México Yucatán, Fernando compartió qué fue lo que lo llevó a mezclar la biología con la fotografía y dar a conocer al mundo los secretos que guarda la Península y distintas partes del planeta, así como lo importante que es su cuidado. 

Una pasión desde la infancia

Fernando recuerda que desde niño tuvo un especial interés por los animales y el contacto con la naturaleza. A pesar de su corta edad, podía pasar mucho tiempo observando iguanas, ranas y hasta serpientes. 

Al crecer, el joven tomó la decisión de estudiar Biología. Fue en dicha carrera que, al realizar salidas y prácticas de campo, se dio cuenta de otra pasión: la fotografía. 

“Sentí ese gusto y esa necesidad también de querer estar ahí tomando fotos de todo lo que veía. Fue ahí cuando el gusto por la fotografía nace en esas salidas a campo durante la durante la universidad”. 

En esa época encontrar cursos de fotografía enfocados en la naturaleza no era muy común. Por eso, al enterarse que se impartiría uno en el estado de Oaxaca, no lo pensó dos veces y se inscribió. Desde entonces su amor por captar la realidad en imágenes solo fue creciendo. 

Fernando tomó un curso de fotografía en Oaxaca. Créditos: Especial.

La biología y la fotografía: dos mundos cercanos

Contrario a lo que podría pensarse, para Fernando, la biología y la fotografía son dos disciplinas que están muy de la mano, ya que la lente es una herramienta muy útil al momento de mostrar la riqueza natural que existe. 

Precisamente por eso, en cada salida y expedición que tiene, el especialista siente la necesidad de dar a conocer todo aquello que los ecosistemas guardan y que pocos tienen la oportunidad de ver, pero también experimenta la necesidad de visibilizar las amenazas que sufren distintas especies. 

Y es que más allá de mostrar en imágenes lo bello y diverso que es el planeta, la fotografía permite exponer los grandes riesgos que existen en él y sus habitantes. 

Para Fernando, la Biología y la Fotografía van de la mano. Créditos: Especial.

La fotografía como herramienta de conservación

Aunque a lo largo de su trayectoria, la lente de Fernando ha capturado decenas de imágenes, el joven siente especial afinidad con tres: la que muestra a una serpiente comiendo a un murciélago, la que expone la cruel realidad de la deforestación y en la que se ve a un jaguar intentando comer un cochino. 

“Estos animales, al igual que otros, están sufriendo mucho por la pérdida del hábitat. Entonces, cada vez se ven más obligados a acercarse a los humanos,  pueden ser a las granjas, a los poblados, a las ciudades en busca de alimento. Entonces, ¿qué es lo que normalmente pasa? que llega el jaguar se come a la vaca, se come a los perros, se come al borrego o al cochino y pues sale el dueño de los animales y pues la mayoría de las veces el que termina pagando pues es el jaguar”. 

La imagen del jaguar que expone la pérdida de su hábitat es muestra de cómo la fotografía también es un instrumento de denuncia con la que se puede exponer todo aquello que pasa en el ambiente y generar conciencia al respecto. 

El trabajo de Fernando ha sido reconocido a nivel internacional. Créditos: Especial.

Cada fotografía es una aventura

En cada fotografía, Fernando Martínez tiene un objetivo. Sin embargo, para él existen dos tipos de imágenes: las planeadas y las que no lo son. 

En la primera categoría, el joven sale a campo abierto a descubrir los secretos de la naturaleza y capturarlos. Mientras tanto, en la segunda, de manera premeditada, se plantea una intención y la cumple por medio de la imagen.

Aunque estar en medio de la naturaleza implica ciertos retos, capturar a especies como cocodrilos, serpientes o hasta jaguares nunca lo han hecho sentir en riesgo. La única condición es hacerlo con un enorme respeto. 

Fernando hace un llamado para que los jóvenes cumplan sus sueños. Créditos: Especial.

Un mensaje final

Fernando nunca pensó que su trabajo llegaría a ser reconocido con distintos premios. Aún así tuvo la intención de que su obra pudiera visibilizar lo que pasa en su lugar de origen y lo está consiguiendo. 

Pese a que reconoce que “vivir de la fotografía es muy difícil”, no deja de hacer un llamado para que las y los jóvenes que sueñan con dedicarse a ello, lo hagan.

“No digo que sea imposible, pero es muy complicado. Pero les puedo asegurar que si es algo que les apasiona, realmente  cuando vean los resultados y me refiero al cambio que pueden lograr con esas fotografías, hace que uno se sienta muy satisfecho”.

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