La detección de especies exóticas en puntos de tránsito aéreo volvió a encender las alertas en Yucatán. En el Aeropuerto Internacional de Mérida, La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Denuncia (Profepa), compartió la localización de un ave silvestre que era transportada de manera irregular dentro de un embalaje de madera, lo que derivó en su aseguramiento inmediato para proteger su integridad.
El caso puso nuevamente sobre la mesa el problema del tráfico de fauna y el maltrato animal, prácticas que representan un delito ambiental en México. La intervención oportuna evitó que el ejemplar continuara en condiciones que comprometían gravemente su bienestar físico y su supervivencia.
Especialistas reiteraron que la compra, venta o traslado de animales silvestres no solo daña a las especies, sino que alimenta redes ilegales que afectan la biodiversidad. Por ello, insistieron en el llamado a la ciudadanía para no normalizar estas conductas y denunciar cualquier situación sospechosa.
Detectan ave mutilada durante inspección en el aeropuerto de Mérida
Durante una revisión de rutina en el aeropuerto de la capital yucateca, personal especializado inspeccionó un paquete de madera en el que se encontraba una cacatúa moluqueña (Cacatua moluccensis), especie incluida en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo que implica estrictos controles para su manejo y traslado.
El ave presentaba cortes parciales en ambas alas, una práctica ilegal utilizada para impedir que vuele. Esta condición le provocaba limitaciones severas para desplazarse y un evidente daño a su salud, por lo que las autoridades determinaron su aseguramiento conforme a la Ley General de Vida Silvestre, que establece el trato digno y respetuoso para los ejemplares.
¿Qué pasó con la Cacatua incautada en el Aeropuerto de Mérida?
Tras su rescate, la cacatúa fue trasladada a una Unidad de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA), donde recibirá atención especializada, evaluación médica y un proceso de recuperación enfocado en su bienestar y posible rehabilitación, de acuerdo con los protocolos ambientales.
Las autoridades aprovecharon el caso para reforzar un mensaje clave a la población: los animales silvestres no son mascotas. Comprar o regalar ejemplares de fauna exótica fomenta el maltrato, la extracción ilegal y el riesgo de extinción. Bajo el lema “Tu casa no es su casa”, exhortaron a denunciar y a optar siempre por la conservación y el respeto a la vida silvestre en Yucatán.