En los últimos días, la población yucateca ha mostrado preocupación ante la percepción de varios sismos leves en distintos puntos del estado. Aunque la Península de Yucatán no es considerada una zona sísmica activa, los recientes movimientos telúricos captaron la atención de los habitantes, quienes buscan entender qué está ocurriendo y cuáles son los riesgos reales. Las autoridades han reiterado que estos eventos, aunque inusuales, se mantienen bajo monitoreo constante.
La Coordinación Estatal de Protección Civil (Procivy) informó que los sismos registrados han sido de baja intensidad y no representan peligro para la infraestructura del estado ni para sus habitantes. A pesar de ello, las dudas sobre la ausencia de alertas sísmicas y la posibilidad de que estos fenómenos se repitan siguen generando conversación entre la ciudadanía. El organismo aclaró que las características de estos movimientos no cumplen con los parámetros para activar la alerta.
Estos recientes eventos han puesto en la mira un tema poco discutido en Yucatán: la existencia de fallas locales capaces de generar movimientos perceptibles, aunque sin capacidad destructiva. La dependencia estatal pidió a la población mantener la calma y recordó que, aunque los sismos no son frecuentes en la región, sí pueden ocurrir de manera aislada. Por ello, se mantiene vigilancia permanente en toda la península.
Sismos recientes en Ticul y Muna: qué ocurrió y por qué no representan riesgo
Procivy confirmó que el viernes 5 de diciembre se registraron tres sismos en la zona sur del estado. El primero, de magnitud 4.1, ocurrió a las 23:38 horas con epicentro a 16 kilómetros al noreste de Ticul, siendo perceptible para algunos habitantes. Minutos después, se registraron otros dos movimientos de 3.5 y 3.7 grados, ambos localizados al sur de Muna y ocurridos entre las 3:44 y 3:46 horas de la madrugada.
Estos movimientos fueron clasificados como leves y sin capacidad de generar daños, debido tanto a su baja magnitud como a la profundidad y características de las fallas internas de la región. La autoridad estatal señaló que estos sismos son eventos esporádicos que forman parte del registro histórico de la Península, donde ocasionalmente ocurren movimientos menores sin representar amenazas para la población.
¿Por qué no se activó la alerta sísmica en Yucatán? Protección Civil lo explica
Una de las principales dudas entre los ciudadanos fue la ausencia de alerta sísmica tras los recientes movimientos. Procivy aclaró que el sistema de alerta opera bajo reglas específicas que combinan la magnitud del sismo y la distancia del epicentro. La alarma solo se activa cuando el movimiento supera los 5 grados y ocurre a menos de 170 kilómetros; si la distancia es mayor, el parámetro de magnitud aumenta a 5.5 o incluso 6 grados.
En el caso de los sismos registrados en Yucatán, ninguno de ellos cumplió con los criterios necesarios para activar el sistema. La dependencia enfatizó que la alerta no se activa simplemente por la magnitud, sino por la combinación de intensidad, cercanía y la capacidad del evento para causar daños. Debido a que los movimientos recientes fueron clasificados como leves, no hubo motivo para emitir ninguna alarma.
El historial sísmico de la Península de Yucatán
Aunque no es una región reconocida por su actividad sísmica, la Península de Yucatán cuenta con un historial documentado de movimientos desde inicios del siglo XX. De acuerdo con los registros disponibles, entre 1900 y 2025 se han registrado al menos 84 sismos en Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
En territorio yucateco, se han identificado diez eventos con epicentro local, tanto en tierra como en mar. El sismo de mayor magnitud en la región fue de 4.6 grados, registrado el 24 de julio de 1978 al norte de Progreso. Estos datos confirman que, aunque los movimientos sísmicos son poco frecuentes, forman parte de la dinámica natural del subsuelo peninsular.