MIGRACIONES

Comunidad chilena en Yucatán, un grupo que busca tierra fértil para sus raíces

La migración chilena a Yucatán no fue masiva, fue gradual y diversa; son un grupo que busca formar comunidad y para eso trabaja Lidia Pamela Rodríguez

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La comunidad de chilenos en Mérida es pequeña, pero busca echar raíces en suelo yucateco.Créditos: Chilenos en Mérida

Enero de 2026 llegó con un desafío mayúsculo para el sur de Chile: la intensidad de los incendios forestales pone a prueba la fortaleza de las familias y la integridad de su patrimonio natural.

Ante la emergencia, la respuesta de México fue un reflejo inmediato, fruto de la relación solidaria que entiende la necesidad de apoyar de manera ineludible y urgente.

Los chilenos han encontrado actividades que los acercan a la comunidad en Yucatán.

Gracias a la cooperación entre naciones, México operó acciones para trasladar un contingente hasta Concepción, en Chile, con el fin de que se sumara a las cuadrillas de combate al fuego. 145 combatientes mexicanos fueron desplegados, llevando, más que una misión, una vocación de servicio.

Lidia y Bella han hecho su vida en Yucatán.

En los valles de Biobío se escucha el acento mexicano mezclado con el chileno. Este intercambio de experiencias vale más que cualquier documento firmado en el despacho de los funcionarios gubernamentales, es un pacto de solidaridad que se renueva cada día en acciones pequeñas y en distintas localidades en México. Yucatán no es una excepción y allí también podemos escuchar, si ponemos atención, una pincelada de acento chileno mezclado con el yucateco.

La comunidad de chilenos en Yucatán está constituida por unas decenas de personas, no es numerosa en comparación con las de otros estados, particularmente con la comunidad en la Ciudad de México.

Los ciudadanos chilenos en México están vinculados con sectores académicos, con programación de software y con la movilidad laboral, además, recientemente se han dado intercambios académicos.

Parte de esa comunidad es Lidia Pamela Rodríguez Vigueras, quien llegó a México en 2015 y se casó en 2016 con un hombre nacido en Mérida.

En 11 años, Lidia se desenvuelve como desarrolladora de software, trabaja a distancia, cría dos hijos y se adapta a la vida a 6,392 kilómetros de su país natal.

En entrevista con El Heraldo de México Yucatán Lidia señala que la comunidad de chilenos en el estado suma cuatro decenas de personas y están repartidas por distintas zonas, aunque la mayoría se asienta en Mérida, por eso, para ella “es muy importante formar comunidad”.

 La comunidad chilena en Mérida no llegó como una ola migratoria grande, sino de forma gradual. La mayoría llegamos por razones familiares, laborales o buscando una vida más tranquila y segura para criar a nuestros hijos. En muchos casos somos familias binacionales, chileno-mexicanas, que nos hemos ido encontrando con el tiempo”.

Señala que, por ejemplo, la comunidad coreana en Yucatán es muy grande y eso la llevó a pensar en fundar una página en donde pudieran reunirse y comentar. Así nació la página de Facebook Chilenos en Mérida.

Lidia dice que la comunidad coreana “ha logrado preservar su memoria y raíces. Eso inspira mucho, porque demuestra que cuando el tiempo, la organización y el respeto se alinean, las comunidades pueden dejar un legado para hijos y nietos. Ese tipo de inspiración también nos mueve a muchos chilenos aquí”.

Lidia Pamela apunta que el camino de hacer comunidad “no siempre es fácil. Mantener una comunidad migrante requiere mucho cuidado emocional, empatía y constancia”, por lo que, “en lo personal, he intentado crear espacios de apoyo, información y acompañamiento, porque vivir lejos del país de origen puede ser hermoso, pero también solitario”.

El objetivo de Pamela es “crear una comunidad que se cuide”, que se apoye y que dé testimonio de sus historias.

Una oportunidad para reunirse es la celebración por el Día de la Independencia de Chile, que se conmemora el 18 de septiembre; Lidia dice que se reúnen en su casa, “algunas veces de manera más organizada y otras más pequeñas o familiares. A veces se logra juntar gente, otras veces no tanto, porque la comunidad es pequeña y todos tenemos distintas realidades. Pero el deseo de mantener nuestras tradiciones, está.”

En Mérida, Lidia ha echado raíces con sus hijos, pero sigue soñando con una “comunidad chilena en Mérida que sea un espacio de apoyo y cuidado, donde nuestras historias, familias y raíces puedan ser conocidas por nuestros hijos y, algún día, por nuestros nietos”.

Hoy por hoy, apunta que le gusta escuchar cómo sus hijos mezclan vocablos en maya y expresiones populares yucatecas, como “wuay o máh”, junto a expresiones popular chilenas como “po o cachái”.

El esfuerzo de Lidia por hacer comunidad se refleja en su página Chilenos en Mérida, donde tiene expresiones yucatecas y cómo podrían entenderse desde las expresiones chilenas.

Lidia espera que su trabajo finalmente forme una comunidad tan fuerte, que el cuerpo diplomático de su país instale un consulado en Mérida, para apoyarlos a hacer sus trámites con celeridad.

También espera que sus raíces chilenas encuentren suelo fértil para dar muchos frutos en territorio yucateco.

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