Yucatán es reconocido por su enorme riqueza natural y biodiversidad, un patrimonio que incluye una amplia variedad de reptiles que conviven en selvas, zonas rurales e incluso en áreas cercanas a comunidades. Entre ellos, las serpientes forman parte esencial del equilibrio ecológico, aunque su presencia suele generar temor entre la población.
Especialistas y autoridades sanitarias advierten que, si bien la mayoría de las especies no representan un peligro real para las personas, existen algunas con veneno de importancia médica. Factores como el calor extremo, las lluvias intensas y el crecimiento urbano han incrementado los encuentros fortuitos entre humanos y ofidios en los últimos años.
Ante este escenario, la información y la prevención se vuelven claves. Conocer cuál es la serpiente más peligrosa en Yucatán, en qué zonas suele aparecer y cómo actuar en caso de un incidente puede reducir riesgos y ayudar a salvar vidas.
La cascabel yucateca: la más peligrosa del estado y dónde suele encontrarse
Entre las especies venenosas que habitan en la entidad, la cascabel yucateca (Crotalus tzabcan) es considerada una de las más riesgosas para la salud humana. Su veneno combina efectos neurotóxicos y citotóxicos, lo que puede afectar la coagulación de la sangre y órganos vitales si no se atiende de forma oportuna. Se le reconoce por el cascabel en la cola, los patrones en forma de rombos oscuros a lo largo del cuerpo y sus pupilas verticales.
Esta serpiente suele habitar en zonas de monte bajo, selva, áreas rurales y caminos cercanos a comunidades, donde puede camuflarse entre la hojarasca. Aunque no es agresiva por naturaleza y generalmente huye al detectar la presencia humana, puede morder en defensa propia si se siente acorralada o es manipulada.
Otras serpientes venenosas en Yucatán
Además de la cascabel yucateca, en el estado se han documentado otras especies de importancia médica. Entre las más conocidas se encuentran:
- Cantil o huolpoch yucateco (Agkistrodon russeolus)
- Nauyaca o barba amarilla (Bothrops asper)
- Nauyaca yucateca (Porthidium yucatanicum)
- Coralillos (Micrurus spp.), con veneno neurotóxico que puede provocar parálisis respiratoria
Algunas especies ligeramente venenosas, como la serpiente ojos de gato y la bejuquilla café, que pueden causar reacciones locales si se manipulan
Aunque existen rasgos comunes en las serpientes venenosas —como cabeza triangular, pupilas verticales y fosetas sensoriales—, las autoridades recomiendan no intentar identificarlas de cerca, ya que acercarse para “confirmar” la especie eleva considerablemente el riesgo de mordedura.
¿Qué hacer si te encuentras con una serpiente o hay una mordedura?
Si llegas a ver una serpiente en casa, en el campo o durante una caminata, lo más importante es mantener la distancia y no intentar ahuyentarla o matarla. Muchas mordeduras ocurren cuando las personas tratan de manipular o espantar al animal. Lo más recomendable es alejarse con calma y, en caso necesario, reportar la presencia del reptil a Protección Civil o autoridades ambientales.
Ante una mordedura de serpiente, los servicios de salud recomiendan guardar la calma, inmovilizar la extremidad afectada, lavar la herida con agua y jabón y acudir de inmediato al hospital más cercano donde cuenten con suero antiveneno. Es fundamental no usar torniquetes, no succionar el veneno ni aplicar remedios caseros, ya que estas prácticas pueden empeorar el daño. Con información oportuna y atención médica inmediata, es posible reducir complicaciones graves y salvar vidas