ORGULLO YUCATECO

Conchi León toma la escena con todo el poder de la mestiza

Conchi León ha trabajado más de 20 años en teatro; en las artes encontró un refugio y ha llevado su talento y su crítica mordaz a escenarios de todo el mundo

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La dramaturgia de Conchi León refleja las tradiciones y la cultura maya.Créditos: FB: Conchi León

Conchi León lleva más de 20 años trabajando su dramaturgia y su teatro. Desde que estrenó Mestiza Power ha sacudido a la sociedad con bofetones al patriarcado.

Conchi León ha trabajado por decenios para contar historias profundamente yucatecas que invitan a la reflexión, al cuestionamiento y al aprecio de las tradiciones.

Concepción León Mora, Conchi León, encontró un refugio en las artes, “desde niña. Mi mamá me inscribió en clases de baile y gimnasia”, porque “quería que yo fuera delgada”, “a mí me gustaba el teatro. Allí mismo donde daban las clases de baila estaban los talleres de teatro y yo quería ir allí”.

A los 15 años tomó los primeros cursos de actuación en el Centro de Seguridad Social del IMSS, con Pastor Góngora, quien, además, le dio sus primeras oportunidades profesionales, al invitarla a formar parte de la compañía Teatro Búsqueda, donde participó en obras infantiles como “El gato con botas” y “Caperucita Roja”.

Concepción se formó como maestra de inglés y estudió pedagogía; fue maestra de teatro en el Colegio Educrea y en el Centro Cultural del Niño Yucateco (Cecuny). Sus alumnos la animaron a esribir las obras que interpretarían en clase.

Así empezó a formarse como dramaturga en programas del INBAL, en la Royal Court de Londres. De estos procesos surgieron obras como “El puerto de los abandonados” y “Todo lo que encontré en el agua”, sobre el abandono y el Alzheimer.

“Mi madre padeció Alzheimer y yo me enteré ya cuando estaba avanzado, ya no había nada que hacer”, recuerda.

En 2005, Mestiza Power la llevó a la fama. Esa obra, escrita tras la muerte de su abuela, retrata la vida de mujeres mayas vendedoras en el centro de Mérida; esta obra reúne mucho del saber y la cultura de su abuela, además de que le da su lugar al mestiza, porque los personajes femeninos fueron interpretados por mujeres, no por hombres disfrazados.

Con Mestiza Power se ha presentado en México, España, Estados Unidos y Perú, y fue traducida al inglés por The Lark Play Development Center. Gracias a esta obra, Conchi fundó su propia compañía: Sa’as Tun, que significa “piedra de luz”.

Mestiza Power es parte de la antología didáctica de teatro mexicano, que compila las obras más representativas del teatro mexicano en los últimos veinte años y es la ópera prima de Conchi.

El común denominador de los personajes es la infancia, educación, cultura y necesidades de las  mujeres mayas. La obra se plantea como una muestra de la violencia de género, nos habla de la ignorancia, la discriminación, la segregación, el abuso laboral y las agresiones físicas y emocionales que viven las mujeres mayas.

En general, su teatro es femenino e íntimo, testimonial y político, con un humor mordaz, con ironía y, sobre todo, con la fuerza de la mujer mestiza.

En su dramaturgia pone el acento en la violencia, en la arbitrariedad de las autoridades y la impunidad de los violentadores, en el atropello a la propiedad indígena, en el desarraigo.

“Me impresionaba ver a mi madre planchando la camisa blanca de mi papá, ella toda golpeada, con un ojo morado, firme, arreglando la camisa de mi papá, porque si él no estaba presentable, era culpa de ella… y mientras lo procuraba, se desdibujaba”, afirma.

Conchi quiere “cambiar la manera de pensar de algunas mujeres” sobre “aceptar la violencia como un ingrediente más en la vida de pareja”, pero, sobre todo, “quiero sanar esos tiempos de infancia; dejar de acumular rencores e ira”, señala.

Recuerda que la violencia en casa generaba sentimientos encontrados, porque su padre tenía momentos encantadores y aportó cosas buenas a su vida, como aprender a reírse de sus tragedias.

Conchi sabe que sanar ocurre cuando trabaja, cuando puede hablar de lo que la preocupa, y la preocupa la violencia en la familia. Por ejemplo, dice, la pandemia aumentó la violencia intrafamiliar hasta 80%, pues las mujeres y los niños estaban encerradas con el agresor y tenemos tanto que sanar como sociedad, porque “las heridas físicas se sanan en un tiempo determinado, pero las heridas emocionales, las heridas psicológicas, se quedan allí y nos llevan a vivir en ciclos de violencia que repetimos, sin saber exactamente por qué”.  La pandemia, además, dejó claro que el daño también lo sufren los hijos.

Además, su pluma ha abordado realidades fuera de Yucatán, como en “La espera”, basada en testimonios de mujeres internas en la cárcel de Santa Martha Acatitla (Ciudad de México), y “Comala, Comala”, una adaptación de “Pedro Páramo” presentada en el Festival de Edimburgo.

Todo este arduo trabajo la ha llevado a ser parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte, a realizar estancias artísticas en Nueva York y Argentina, y a presentar sus obras en países como Alemania, Hungría, Canadá y Filipinas. También, recibió la medalla “Héctor Herrera Cholo” por sus aportaciones al teatro yucateco. Sin duda alguna, la obra de Conchi no solo ha transformado el teatro regional, sino que ha ayudado a dar a conocer la situación de diversos grupos vulnerables. Con cada guion, reafirma su lugar como una de las dramaturgas más influyentes del México contemporáneo.

Y actualmente, Conchi León apuesta por la protección de las infancias. Acaba de lanzar un video sobre la diversidad de las familia. Es un video que escribe, produce y dirige, que pone de manifiesto que la familia está con las personas que te cuidan, que te procuran y que aman.

Si quieres conocer a Conchi León, la encuentras en televisión en “Operación Mamut” (Canal 11), “Cecilia” (Paramount+) y “Los Gringo Hunters” (Netflix).

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