Faltan pocos días para que arranque a todo vapor el Carnaval de Mérida y la adrenalina aumenta con pruebas y pruebas de vestuario. Todo parece caótico, pero está bajo control.
Mientras los modelos se visten, desvisten y vuelven a vestir, vestuaristas y modistas toman medidas, corrigen, anotan, calculan, corrigen, anotan, calculan… toman una pestaña de tela y clavan certeramente un alfiler, otro, otro. Revisan y asienten.
Porque, a horas de que arranque el Carnaval Mérida 2026, cada puntada, textura, brillo, pedrería, accesorio, piel, peluca, botas y corona toma lugar para que el espectáculo sea.
Y en medio de la revuelta, Gilmer Erguera es el creador del vestuario que dará color a la fiesta en Ciudad Carnaval.
En el año 2000, Erguera comenzó a participar en la creación del vestuario; eran, en sus palabra, “tres vestuarios nada más”. El creador de entonces le pidió apoyo para empezar; hizo penachos, colas, antifaces. Y fue exitoso, porque siguieron requiriendo su magia.
En 2007 llegó su primer compromiso completo, “desde el primer boceto hasta la última puntada”, señala. “Era inexperiencia, no tenía bien calculados los tiempos; sufrí, lloré”, pero terminó y ha seguido en esta tarea.
Es un mundo de tela de todo tipo, texturas de lo más variadas. El vestuario se convierte en la piel de la fiesta, pero “la gente no ve todo lo que hay detrás para el momento, la gente no sabe el tiempo de trabajo, las desveladas, las angustias, los llantos, la cantidad de café, los litros de refresco de cola”.
Gilmer Erguera, es el “hechicero” que le da el brillo, la pluma, el color, la textura y el encanto al vestuario. Las piezas se crean en equipo y se aterrizan. Este departamento es fuente de empleo para decenas de personas de Yucatán.
Para empezar, hay que hacer investigación, tener información y desarrollar cada parte.
También es preciso investigar tiempos y procesos, vincular colores y texturas.
El equipo alista cientos de trajes para el Carnaval, desde el inicio hasta el final, incluyendo publicidad, coronaciones, desfiles, espectáculos, integrantes de carros alegóricos.
Además, no se hacen todos los trajes el mismo tiempo, se preparan de acuerdo con los tiempos del Carnaval. Pero los primeros esbozos inician un año antes, tan pronto termina la fiesta; en marzo empieza el trabajo y en abril empiezan a tener anotaciones.
Gilmer Erguera es parte del hechizo, se define como “el brillo, la pluma, el encanto del vestuario”. Señala que da “vida a la parte del color, de la textura, del detalle, de la aplicación, de la pedrería. Yo soy el hechicero. Diseñador y vestuarista”.
El Carnaval, además, es una fuente de empleo ligada directamente con la producción del espectáculo. Hay un vínculo muy fuerte entre lo que se genera y la economía.
En vestuario se contrata gente desde abril del año anterior para producir la imagen publicitaria y luego sigue la parte de los shows.
El vestuario de los reyes, por ejemplo, desde la creación hasta la producción, tiene mucho detalle, piedras, trabajo a mano y sólo para esos trajes, se involucran entre 15 y 18 personas. En todo el vestuario se contrata a más de 40 personas y trabajan 10 meses en el carnaval, así que eso genera seguridad.
En la contratación de este equipo no existe distinción de género ni de edad, pues trabaja gente de todos los géneros y desde los 18 hasta más de 60 años. El objetivo es que sepan hacer su trabajo y hacerlo bien.
Gilmer Erguera no sólo hace magia para el Carnaval de Mérida, también para los carnavales de Campeche, Veracruz y Quintana Roo, por mencionar algunos.