CIENCIA

Eclipse solar cruza España por primera vez en 114 años

En agosto, un eclipse solar oscurecerá totalmente el 40% de España, donde la última vez que la Luna tapó el Sol fue en abril de 1912, dos días después del hundimiento del Titanicel; así van los preparativos de un reto organizativo sin precedentes

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La vez anterior que un eclipse total de sol cruzó España fue en abril de 1912Créditos: Freepik

Lo que media España vivirá en agosto sucede una vez en la vida. El eclipse total del 12 de agosto, que comenzará en el océano Ártico, morirá en el mar Mediterráneo tras pasar por Cataluña y Baleares.

A partir de ahí, la atención de los aficionados a estos fenómenos en todo el mundo se dirigirá a Cádiz, el primer lugar habitado por el que pasará el siguiente eclipse total, el 2 de agosto de 2027. Un eclipse con una trayectoria parecida también atravesará el estrecho de Gibraltar en 2053, el 12 de septiembre.

A lo largo de la historia de la humanidad, la gran mayoría de las personas no han tenido la oportunidad de ver un eclipse total de sol. Por lo menos en España, nadie que esté vivo ?la persona más longeva de España nació en 1913? ha tenido la ocasión de contemplar cómo la Luna tapa por completo al Sol en la península Ibérica, donde la última vez fue en abril de 1912, dos días después del hundimiento del Titanic; y aquello fue un raro eclipse híbrido, que solo fue total en una fina franja de unos cientos de metros que atravesó el noroeste de España y Portugal.

El próximo eclipse de Sol será total en casi el 40% de España, en una banda que cruza el norte del país, entrando por Galicia y Asturias y saliendo por el levante peninsular y las islas Baleares. Transitará por 13 de las 17 comunidades autónomas, cubriendo al menos parte de 31 de las 50 provincias. En el resto de España será un eclipse parcial muy pronunciado.

Un eclipse para la España vaciada

Ese día se hará de noche dos veces en algunas zonas; en la primera —alrededor de las 20:30—, si las nubes lo permiten, quedará a la vista un sol negro rodeado de una estela blanca durante un máximo de 1 minuto y 50 segundos. Hay un delicado equilibrio —entre esa duración del eclipse total, la altitud del sol y las condiciones meteorológicas habituales a mediados de agosto— que ubica la zona idónea para ir a verlo dentro de la llamada España vaciada, en un triángulo que forman zonas llanas de las provincias de León, Palencia, Burgos y Soria.

Para la mayoría de los europeos vivos, no volverá a haber una mejor ocasión de contemplar ese espectáculo natural en este continente. Y España será el único país en el que este eclipse pueda observarse, aunque también pasará por zonas deshabitadas de Groenlandia, por la punta oeste de Islandia y por una esquinita de Portugal.

España anticipa la visita de millones de personas, por lo que ha creado una comisión que agrupo 13 ministerios para afrontar la organización de este eclipse que, además, no viene solo. El 2 de agosto de 2027, otro eclipse de sol será total en el extremo sur de Andalucía y en Ceuta y Melilla; y el 26 de enero de 2028, un eclipse anular cruzará el sur y el este peninsulares. Tres eclipses de máxima categoría, en un mismo país y en tres años seguidos: es una carambola astronómica inédita en la historia moderna.

El seguimiento masivo que se espera para lo que el gobierno ha llamado el “trío ibérico de eclipses” representa un reto organizativo sin precedentes que, más allá de una oportunidad para el sector turístico, requiere un dispositivo de seguridad pública muy complejo.

El eclipse total solar de abril de 2024 llevó a declarar estado de emergencia en estados enteros de Estados Unidos para evitar históricos atascos y el aumento de accidentes de tráfico mortales ocurridos durante el anterior eclipse total que pasó por ese país siete años antes.

Cuando España recibió hace dos años simbólicamente el encargo de organizar el siguiente eclipse, no había ninguna autoridad para recoger el testimonio de Estados Unidos. Los expertos reclamaron al Gobierno central un plan para evitar el caos y la especulación.

Históricamente, un eclipse total era un mal presagio en distintas culturas, sobre todo en las que el Sol se correspondía con un dios primordial. Las chamanas mapuches siguen realizando rogativas para aplacar cualquier efecto negativo de un fenómeno al que ese pueblo indígena de Chile y Argentina llama “la muerte del Sol”; esa idea ya circulaba en la Antigua Grecia, como reflejó Homero en La Odisea: “Y el Sol ha muerto en el cielo y una maligna niebla todo lo cubre”. Para algunas tribus del África occidental, en cambio, era solo un momento de oscuridad que el Sol y la Luna aprovechaban para tener una aventura. Y aunque el conocimiento científico ha despojado a los eclipses totales de muchas de esas creencias y malos augurios, la creciente ilusión por presenciarlos ha desatado una eclipsemanía que sí genera problemas de orden público reales.

A los colapsos de tráfico y accidentes se unen los cortes de telecomunicaciones y agotamiento de combustibles en zonas con aglomeraciones. Y las reservas hoteleras para las fechas del eclipse comienzan a dispararse desde años antes.

Otro problema común es el desabastecimiento y los precios desorbitados de las gafas especiales para mirar al sol, que son muy baratas de fabricar, pero necesitan homologación para certificar que protegen de manera adecuada.

La Federación de Asociaciones Astronómicas de España advirtió de que el eclipse puede disparar el riesgo de incendios forestales, algo que es “una constante en los eclipses totales”. “Si no se planifica, va a ser un desastre”, advirtieron.

Cuando empezó a trabajar la comisión interministerial, los incendios de agosto de 2025 estaban muy recientes, y el Gobierno comenzó a invitar a las comunidades autónomas a colaborar para coordinarse ante los millones de desplazamientos y para que tanto la población de las zonas agraciadas como los visitantes pudieran disfrutar del acontecimiento, preveniendo riesgos personales y ambientales.

En noviembre, en la segunda reunión de la comisión interministerial, el Gobierno solicitó a las comunidades autónomas un plan de actuación y la creación de sus respectivos comités interdepartamentales. A principios de febrero, fuentes del Ministerio de Ciencia han manifestado su total satisfacción con la colaboración con las autonomías, diputaciones y ayuntamientos.

El primer fruto de esa colaboración será un listado de lugares seguros para la observación del eclipse a lo largo de la banda de totalidad. A partir de ese listado, que deberá estar listo este mes, la Dirección General de Tráfico podrá concretar un dispositivo especial en el que lleva meses trabajando.

El Ministerio de Sanidad ha validado los criterios que han de cumplir las gafas de protección, y que habrá de seguir cualquier administración pública española que quiera realizar una compra masiva de gafas, que son imprescindibles para mirar al sol mientras el eclipse es parcial: solo se pueden retirar para mirar durante la totalidad.

Un recorrido por la banda de totalidad que cruza la Península muestra cómo algunas administraciones afrontan la llegada del gran eclipse español, con enfoques muy distintos que el Ejecutivo central pretende homogeneizar.

Asturias: observación en espacios naturales

Situadas en el inicio de esa franja, algunas localidades de la costa asturiana serán las primeras españolas en las que el eclipse se haga total. Su duración máxima en toda España será en torno a Luarca —1 minuto y 50 segundos—, por donde pasa la línea de centralidad del fenómeno astronómico. También cerca de esa curva, Oviedo será la capital de provincia donde esa ocultación dure más. Estas singularidades convierten al territorio asturiano en privilegiado para la observación del eclipse total, por lo que esta comunidad fue una de las primeras en activar un grupo de trabajo interdepartamental, antes incluso de la comisión interministerial.

El operativo incluirá vigilancia preventiva en zonas forestales y de montaña y protocolos específicos de evacuación en caso de incendio, además de campañas de información preventiva dirigidas a visitantes.

Respecto a la movilidad, se aplicará un modelo de lanzaderas en espacios naturales protegidos, reservas de la biosfera y playas con elevada presión estival que permitirá reducir el tráfico privado, evitar estacionamientos irregulares, disminuir el riesgo de incendios asociados a vehículos y garantizar vías despejadas para emergencias.

En materia de salud, desde la administración regional se han adquirido gafas homologadas y se incidirá en facilitar a la población la información necesaria para que adquieran solo las que garantizan la observación del eclipse con seguridad o utilicen sistemas alternativos de observación indirecta para evitar daños en la vista.

Galicia: apunta a la comunidad escolar

La Xunta de Galicia no se ha pronunciado sobre la compra masiva de gafas de protección. Tras la petición del Gobierno, esta comunidad acaba de crear una comisión interdepartamental con representantes de las consejerías de Presidencia, Medio Ambiente, Sanidad y Educación y Ciencia. La agencia pública Turismo promociona la comunidad como “puerta de entrada del eclipse total”.

La Delegación del Gobierno espera una avalancha de visitantes “en el litoral central y norte de A Coruña y en la comarca lucense de A Mariña”.

Junto con Asturias, Galicia será el territorio español donde más alto esté el Sol durante la totalidad; y eso facilitará la observación del fenómeno, que tiene un problema: al suceder demasiado cerca de la puesta de sol, los edificios, árboles o colinas en el horizonte oeste tienen alta probabilidad de taparlo.

También es más probable que las nubes o la bruma tapen el eclipse en Asturias y Galicia, especialmente en sus zonas costeras. De ahí que la Xunta haga hincapié en los datos que proporcionará su unidad de predicción meteorológica (MeteoGalicia), que determinarán la aparición de nubes que puedan repercutir en la visión del fenómeno astronómico en cada municipio gallego.

La Xunta también trabaja en “una amplia programación para divulgar el eclipse entre la comunidad educativa, mediante 26 actividades con un enfoque interdisciplinar para que profesores y estudiantes de todas las etapas puedan desarrollarlas durante este curso escolar”. Por el momento, no ha proporcionado una lista de lugares públicos recomendados para ir a ver el eclipse y se limita a remitir a una página en la que se indica si en cada municipio el eclipse es parcial o total, así como su hora de inicio y duración.

Castilla y León

La Junta de Castilla y León acudió a la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada en Madrid a finales de enero con el lema El cielo nos ha elegido, para aludir a “un acontecimiento natural único que se podrá disfrutar desde la Comunidad de forma privilegiada”. Zonas escasamente pobladas de León, Palencia, Burgos y Soria reúnen las mejores condiciones para observar el que, por ello, se llama “el eclipse de la España vaciada”. Así, grandes masas de visitantes se dirigirán a esa zona cero del eclipse —que no dispone de suficientes alojamientos hoteleros para acogerlos—, pero hasta ahora la Junta se ha referido públicamente a este acontecimiento histórico como una oportunidad para el turismo astronómico, que es una actividad de nicho muy minoritaria.

Navarra

Antes de finalizar 2025, el Gobierno de Navarra puso en marcha un grupo de trabajo que centra sus objetivos en la gestión de la movilidad, la prevención de riesgos medioambientales y de protección civil, el turismo e impacto económico, la salud pública y la divulgación científica. Sus actuaciones, y toda la información sobre el eclipse y las actividades paralelas, se reflejan en la web Eklipse Navarra, que ya recoge la primera docena de puntos oficiales de observación, homologados por la administración autonómica tras comprobar que dispondrán de buena visibilidad del eclipse y que podrán acoger aglomeraciones en pleno verano al disponer de aforo suficiente, zonas de sombra, suministro de electricidad y agua potable, así como zonas de aparcamiento cercanas y accesibilidad para personas con diversidad funcional.

Cataluña tiene un dispositivo integral

Una de las primeras comunidades autónomas en hacer los deberes ha sido Cataluña. Será el último territorio en el que se podrá seguir el eclipse en su totalidad, aunque coincidirá ya casi con la puesta del sol. En mayo de 2025, la Generalitat creó una comisión interdepartamental —formada por 15 consejerías— para organizar el evento. Y en noviembre de ese año, presentó un plan que habilita 27 puntos de observación, principalmente en Tarragona, con capacidad para 85,200 personas y 40,805 vehículos.

Esa comisión trabajó durante meses con los ayuntamientos para seleccionar espacios ubicados en municipios con más de 3,000 habitantes —para que puedan absorber el volumen de visitantes—, que tengan una visión suficientemente limpia hacia el oeste a las 20.30 horas —para evitar que obstáculos naturales o artificiales tapen el eclipse— y que en ese lugar la fase de totalidad supere los 55 segundos. La Generalitat también ha publicado un portal web con la información de estos lugares idóneos para desplazarse a ver el eclipse —que no será total en el área metropolitana de Barcelona—, además de recomendaciones de seguridad para seguir el fenómeno sin dañar la vista.

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