LITERATURA

Somos mujeres sin molde, creamos en nosotras mismas: Conchi León

Conchi León, escritora yucateca, reflexiona sobre el acto de crear en un mundo en el que las mujeres necesitan tomar un espacio para desarrollar sus ideas

TENDENCIAS

·
Aspiro a tener un cuarto de piedra donde encerrarme a escribir y crear: Conchi León.Créditos: Cortesía Conchi León

No es posible que las mujeres que escriben y que deciden tener una vida paralela como amas de casa no tengan un espacio que se respete para desarrollar sus ideas, afirma Conchi León.

De por sí, señala, la carga de trabajo que significa atender un hogar es tremenda y, además, tener que esperar a que el mundo duerma para aterrizar tus ideas, “me parece terrible, por eso pensé que no me casaría ni tendría hijos, para poder escribir cuando yo quisiera, pero creo que soy ilusa, creo que no todas las escritoras lo logramos, yo no lo logro todavía”.

Reconoce que “somos mujeres sin molde”, que “nos encerramos en nosotras para crear, en nuestro cuarto interior, en nuestro silencio, para crear”.

A veces, recuerda, “cuando vivía mi mamá, intentaba ser cómplice, entonces yo salía y les decía, cuando escribía en un periódico, voy a escribir mi nota, denme dos horas y regreso. Al poco rato mi sobrina de cinco años tocaba la puerta y mi mamá gritaba ‘¡Está escribiendo tu tía, déjala en paz!’.”

Además, a vece, “venía mi mamá y me preguntaba cosas. A veces ni las mismas mujeres sabemos procurarnos los espacios y ni siquiera es por maldad, sino porque a veces las mujeres también estamos pendientes de las otras, entonces, muchas veces me ha sido mejor salirme a un café a escribir”.

Antes “podía irme a una casa de la playa, para estar en soledad, pero eso se acabó cuando adopté a mis sobrinos, porque evidentemente prefiero jugar con los niños a encerrarme en un cuarto a escribir”.

Pero, a veces, eso no es necesario, porque “las mujeres creamos a pesar de lo que sea”, porque “creo que la naturaleza femenina nos permite hacer varias cosas a la vez, nos permite poner a cocer los frijoles y ponernos a escribir, o terminar una llamada relacionada con lo burocrático y terminar la idea antes de que se nos pierda en el mar de las cosas cotidianas”.

Conchi León reconoce que sueña “con mi cuarto de escritura, que sea de pura piedra, que es mi utopía y que será mi proyecto de vida, porque he hecho cosas en mi casa, pero sigo sin hacer mi cuarto de piedra”.

Y quizá, “cuando sea viejita, poder retirarme a escribir a leer, no lo sé, también con el calor yucateco pensar en un cuarto de piedra, será interesante que te estés cociendo, pero es mi sueño, siento que es algo que me conecta con lo antiguo, con lo yucateco y espero logarlo”.

Sin embargo, apunta, “hoy mis prioridades son otras y no quiero aislarme; quiero que los niños puedan entrar y salir del cuarto con toda la libertad y con toda la confianza, sin que los regañen porque piensen que estoy escribiendo algo que no merece interrupción”.

Conchi admite que “el celo de la profesión es fuerte” y no cualquiera puede “entender el apasionamiento que hay en el trabajo, con las letras, entre la creación y uno”.

Hoy, el nombre de Conchi León cobra contundencia, resuena en el ámbito internacional, pero antes, “algunos intelectuales rechazaron mi trabajo porque era regional, o porque escribía de mujeres, de mi pobreza, de mi mamá. Me calificaron de repetitiva”.

Señala que “los grandes escritores tienen una obsesión, pero los escritores que no somos tan importantes, somo catalogados como repetitivos. Entonces, en qué parámetro es una obsesión creativa o es repetitivo”.

Ahora “no me importa, quiero contar de lo que quiero contar y hay gente que sí se interesa por mis historias”, con un cuarto especial para escribir o sin él, porque, finalmente, “construir mi cuarto ha sido mi sueño y quizá es un sueño, una utopía”

Google News