En el ámbito político existe un historial importante sobre la aportación de muchas mujeres para la adquisición de los derechos políticos y la igualdad frente a los hombres, tal es el caso de Elvia Carrillo Puerto, una mexicana que forma parte de las voces y luchadoras sociales que en vida realizó aportaciones que en la actualidad son estudiadas por el movimiento feminista.
Elvia Carrillo Puerto nació en Yucatán y es una de las mujeres representativas del movimiento sufragista; se le ha subrayado por su lucha social y activismo; en vida fue parte del Partido Socialista del Sureste, diputada del Congreso de Yucatán en 1923 y se le apodó como “Monja Roja del Mayab”.
Carrillo fue alumna de Rita Cetina Gutiérrez, de quien aprendió la noción de igualdad de género. Gracias a su influencia, estudió a las grandes teóricas de los derechos de la mujer, como Mary Wollstonecraft, Flora Tristán y Victoria Woodhull.
En 1912, fundó la primera organización femenina de campesinas con la finalidad que a las mujeres jefas de familia se les garantizaran los mismos derechos que a los hombres en la distribución de tierras.
De acuerdo con el Congreso de la Unión, Elvia Carrillo fue parte del grupo de mujeres mexicanas que luchaban por sus derechos políticos durante y después de la Revolución Mexicana.
La postura feminista con pensamiento político de Elvia Carrillo comenzó en su juventud y de la mano de estudiosas que fueron sus maestras e influencia para la generación de cambios como Rita Cetina Gutiérrez, quien fue fundadora de la primera escuela secundaria para mujeres en Yucatán y de la organización feminista “La Siempreviva”, de quien aprendió que las mujeres no eran tomadas en cuenta.
Contrajo matrimonio a los 13 años y una década más tarde quedó viuda; entonces comenzó a trabajar como maestra y taquimecanógrafa, así como a enriquecerse de pensamientos feministas con cambios en la sociedad.
En 1909 se unió a la causa antirreeleccionista y su inquietud política por la igualdad de las mujeres la llevó a organizar en 1912 la “Liga Feminista Campesina Rita Cetina”, en la que se discutieron cuestiones sobre la propiedad de la tierra, jornadas de trabajo y educación de las mujeres.
Para 1915 conoce al general Salvador Alvarado, quien fue nombrado gobernador de Yucatán por el presidente Venustiano Carranza. La afinidad política entre el gobernador y Carrillo Puerto los llevó a colaborar estrechamente, al lado de otras luchadoras, a favor de los derechos de las mujeres en la entidad.
En 1916 tuvo una participación activa en los dos primeros congresos feministas del país realizados en Yucatán. Estos espacios representaron importantes oportunidades en el avance del debate sobre el derecho al voto de las mujeres.
En 1919, Carrillo Puerto viajó por Yucatán con las “Ligas de Resistencia Feministas”, agrupaciones que hacían un llamado a las mujeres para organizarse en torno a diversos temas como el derecho al voto, el control de la natalidad y la libertad de las mujeres.
Para 1922, Elvia comenzó a generar debates sobre el voto femenino, tema que pretendió llevar a las cámaras legislativas; un año después se convirtió en una de las primeras mujeres mexicanas electas para desempeñarse como diputada en un congreso local, sin embargo, no pasó de ese escalón ya que en enero de 1924 asesinaron a su hermano Felipe Carrillo Puerto, quien era gobernador de Yucatán.
Ante este acontecimiento fueron anuladas la elecciones y ella fue amenazada de muerte, por lo que tuvo que escapar y refugiarse en la Ciudad de México desde donde siguió impulsando la conversación para el reconocimiento del voto femenino. Finalmente la también llamada “sufragista” falleció el 15 de abril 1968 en la capital del país.
Elvia y la Liga Feminista Rita Cetina Gutiérrez
Elvia Carrillo Puerto, creó la Liga Feminista Rita Cetina Gutiérrez’ en 1919, cuyo principal objetivo era que las mujeres pudieran participar en debates sobre sus derechos políticos, el voto femenino, y ser elegidas para ocupar un puesto político, así como la participación femenina en las elecciones legislativas, con el paso de los meses el movimiento adquirió popularidad, principalmente en el Estado de Yucatán, donde era originaria Elvia.
Esta luchadora social liderando la Liga Feminista aportó esfuerzos para avanzar en la alfabetización, mejorar las condiciones de vida de las mujeres yucatecas, estableciendo así 65 ligas feministas locales, además fundó una escuela nocturno para mujeres y una más de educación mixta, además creó las revistas “Feminismo” y “Rebeldía”, y fue impulsora de campañas de información para las mujeres sobre su sexualidad.
En la Ciudad de México Elvia Carrillo creó la Liga Orientadora Feminista Socialista, donde comenzó un nuevo debate con mujeres trabajadoras de las secretarías del gobierno y unió esfuerzos para cambiar el articulo 34 constitucional, lo que fue impedido con el pretexto de que las mujeres católicas no debían adquirir poder.
Elvia sufrió un accidente que la dejó parcialmente ciega; en 1947 en México se aprobó que las mujeres podían votar y ser votadas para las presidencias municipales; tras varios años de lucha falleció el 15 de abril de 1968 en la Ciudad de México.
Pioneras del feminismo
La historia de Yucatán refleja el intenso papel de las mujeres por tener participación relevante en los terrenos político, social y cultural.
Por ejemplo, Rita Cetina Gutiérrez fue pionera de la educación y el feminismo en México. Fundadora de la sociedad y escuela femenina la 'Siempreviva'. Directora del Instituto Literario para Niñas, la escuela para mujeres más importante de su época en Yucatán en el siglo XIX.
Consuelo Zavala Castillo fue maestra y feminista, fundadora de la primera escuela privada laica para mujeres de Yucatán. Presidenta de la Comisión Organizadora del Primer Congreso Feminista en 1916.
Gertrudis Tenorio Zavala, poeta y educadora, fue cofundadora de la sociedad literaria La Siempreviva, desde donde ayudó a establecer un nuevo modelo para la educación de las mujeres en México.
Beatriz Peniche Barrera fue escritora, maestra y feminista mexicana, fue lideresa del Partido Socialista del Sureste. En 1915, el gobernador Salvador Alvarado la nombró directora de la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza, con tan solo 22 años.
Rosa Torre González, la primera mujer en México en ocupar un cargo de elección popular en una época en que las mujeres no tenían el derecho al voto. Como maestra dedicó su vida a la enseñanza y a la organización de agrupaciones femeninas que luchaban por alcanzar la equidad de género.
Raquel Dzib Cicero; militante del Partido Socialista del Sureste. Fue una de las tres primeras mujeres elegidas para formar parte de un cuerpo legislativo en México. Enseñó durante más de cincuenta años y todavía daba clases al momento de su muerte.
Felipa Poot Tzuc, quien fue líder campesina y defensora de los derechos de los indígenas. Fue presidenta de la liga feminista “Rita Cetina Gutiérrez” de Kinchil, Yucatán. Murió por heridas de bala durante una reyerta política del Partido Nacional Revolucionario.