El deporte de elite esta de luto. Este jueves murió el boxeador Miguel Canto Solís; gloria del boxeo mundial y el más grande pugilista yucateco.
Canto Solís nació en Mérida el 30 de enero de 1948 y falleció este jueves en su domicilio en Jardines Miraflores, de acuerdo con Irma Hernández, su viuda.
Una lesión cerebral mermó su salud desde hace años, dificultando su vida, luego de una brillante trayectoria en los cuadriláteros.
Fue ingobernable
En palabras del editor Víctor Manuel Torres, “como espectador de boxeo desde niño, de mi papá aprendí que, sobre el ring profesional, no todo es entrega, tozudez, fuerza de voluntad, empuje. No, también se requiere una tremenda inteligencia y, sobre todo, técnica (defensiva y ofensiva, ambas en equilibrio). Y yo tenía grandes ejemplos mexicanos de lo primero: guerreros sangrantes como Efrén Torres, Rubén Olivares, Rodolfo Herrera, Romeo Anaya, Alfonso Zamora, Lupe Pintor… En cambio, las referencias de mi papá eran verdaderos esgrimistas (habría amado la técnica de Floyd) como Vicente Saldívar, Chucho Castillo y, por encima de todos, el gigantesco Miguel Canto, una gloria mexicana del pugilismo que hoy falleció. El célebre Maestrito yucateco, discípulo del gran Cholaín Rivero (único mánager comunista, que yo sepa), era una maravilla letal sobre el cuadrilátero. Catorce defensas exitosas lo ungieron como parte del Olimpo boxístico mundial. Ídolo en su país y en Japón, Canto, acorazado de bolsillo, no estuvo exento de truculencias extra-deportivas, pero con los guantes puestos fue ingobernable. En paz descanse”.
En el Salón de la Fama
Primer y único boxeador yucateco en el Salón de la Fama del Boxeo Mundial, Canto Solís se proclamó monarca universal de los pesos moscas venciendo por fallo unánime a la promesa japonesa Shoji Oguma el 30 de enero de 1975 en una pelea bautizada como la “Batalla de Sendai”, la ciudad de Japón donde se realizó el pleito.
Canto defendió 14 veces la diadema, en lugares donde era considerado poco probable de ganar.