La palabra hamaca proviene del haitiano hamac, que significa árbol, nombre que los conquistadores españoles adoptaron al encontrar en las Antillas las primeras hamacas tejidas con filamentos de corteza de árbol. Con el tiempo, la fibra de árbol fue sustituida por la de varios agaves, y el objeto originalmente una red colgante entre dos troncos para descansar y mecerse.
Fueron los colonos españoles, vencidos por el calor de Yucatán, quienes empezaron a usar la hamaca como cama. La idea se difundió tan rápido que, en poco tiempo, incluso los indígenas dejaron sus camas de madera para descansar en esta fresca y cómoda red.
Yucatán perfeccionó lo que el Caribe inventó
Las primeras hamacas eran como redes de pesca, con espacios muy amplios entre nudos. Fue en Yucatán donde, por necesidad e ingenio, se empezaron a probar nuevos tejidos hasta crear el diseño tradicional que conocemos hoy: hilos entrecruzados que se ajustan, formando una superficie firme y flexible a la vez.
¿Cómo se teje una hamaca yucateca?
La hamaca se teje en un bastidor hecho con dos palos de madera colocados en paralelo, separados según el tamaño que se quiera. Estos se ajustan para mantener la tensión del tejido.
El proceso empieza enrollando el hilo entre los palos. Luego, con una aguja de madera o hueso, se van entrecruzando los hilos poco a poco hasta formar la red. Antes de hacer el cuerpo, se teje primero una orilla.
Al final, se agregan los brazos: hilos largos que se atan en los extremos para formar una argolla. Ahí se colocan las sogas que permiten colgar la hamaca entre árboles o en ganchos fijos en la pared.
De la más rústica a la más fina: los tipos de hamaca yucateca
En Yucatán se elaboran hamacas en distintos materiales como mecate, hilo de henequén, cáñamo, lienzo y lona. Sin embargo, la más apreciada es la hamaca de hilera, considerada la más fina del estado.
Se teje con hilo de algodón o lino, finamente torcido, en una gran variedad de colores que se combinan con el blanco en franjas. El resultado son piezas de gran belleza, con diseños únicos que dependen del gusto de quien las elabora.