La paz “no se construye en la división ni se fortalece con la confrontación, se construye en la unidad, el respeto mutuo, en la coincidencia de que debemos vivir en armonía pese a las diferencias”, enfatizó Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992, durante la inauguración de la Conferencia Internacional de Paz organizada por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y The World House Proyect Inc.
La UADY, The World House Project y el gobierno de Yucatán, inauguraron la Conferencia Internacional de Paz: “Construyendo Paz y Justicia en Comunidad”, en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.
Este encuentro tiene el propósito de construir propuestas que impulsen un cambio social positivo a través del diálogo, la educación y la acción estratégica.
Del 4 al 6 de febrero este evento con alcance global, reúne a líderes cívicos, empresariales, académicos, gubernamentales, activistas y estudiantes en diversas actividades.
El gobernador Joaquín Díaz Mena destacó que en Yucatán la cultura maya, la lengua, las tradiciones y la organización comunitaria enseñan que la paz también se construye desde la identidad y el respeto mutuo.
Por eso desde el gobierno trabajamos de la mano con la Universidad Autónoma de Yucatán, organizaciones civiles, sector productivo para que la paz sea una experiencia diaria y tangible”, apuntó.
Resaltó que lo que se dialogue en los próximos días se traducirá en acciones, en redes de colaboración y en agendas que impacten nuestros territorios, “deseo que estos trabajos generen aprendizajes y alianzas duraderas”.
Por otro lado, la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada remarcó que “hoy, en presencia de la doctora Rigoberta Menchú, cuya vida entera ha sido un testimonio de lucha por la paz y la justicia, reafirmamos nuestro compromiso que Mérida seguirá siendo tierra de paz y que seguiremos siendo ejemplo de convivencia, que aquí la justicia no será palabra hueca, sino realidad tangible”, remarcó.
En ese contexto, el rector de la UADY, Carlos Alberto Estrada Pinto, destacó que ser sede de este evento es motivo de profundo orgullo y al mismo tiempo de una gran responsabilidad.
Compartió que, desde la universidad, se ha asumido un compromiso cada vez más activo con la construcción de una cultura de paz, desde las funciones sustantivas de docencia, investigación y extensión, se han impulsado programas, proyectos y acciones orientadas a fortalecer el tejido social, promover la equidad, atender problemáticas sociales complejas y formar profesionales con una sólida conciencia ética y social.
Este esfuerzo se ha visto fortalecido, dijo, gracias al trabajo conjunto con el gobierno de Yucatán, particularmente a través del programa “Aliados por la Vida”, iniciativa impulsada por el gobernador, que refleja una visión integral para colocar la dignidad humana, el bienestar comunitario y la prevención social en el centro de las políticas públicas.
Confirmó el compromiso de la UADY para seguir contribuyendo y sumando capacidades académicas, científicas y humanas para generar soluciones que impacten positivamente en la vida de las personas y de las comunidades.
Deseo que esta conferencia internacional sea un espacio que permita el diálogo, la reflexión y la construcción de acciones concretas que contribuyan a fortalecer la paz y la justicia en nuestras comunidades en Yucatán, en la región peninsular y más allá de nuestras fronteras”, concluyó.
Durante el evento, el director de The World House Project, Jhonny J. Mack, entregó dos reconocimientos, al Rector de la UADY y al Gobernador del Estado, por ser un estado que es punta de lanza y el primer lugar donde se realiza esta Conferencia Internacional de Paz Construyendo Paz y Justicia en Comunidad.
La Conferencia Internacional de Paz continuará hasta el viernes 6 de febrero en el Centro de Convenciones Siglo XXI, un espacio para que estudiantes, académicos, activistas y líderes de los sectores cívico, empresarial y gubernamental puedan deliberar, decidir y actuar sobre el tema, y para diseñar estrategias que contribuyan al diálogo global y a los esfuerzos para eliminar la codicia, la intolerancia y la rivalidad violenta, a la vez que se promueve el desarrollo social, cultural y económico.