La Cuaresma 2026 inicia el 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza y marca uno de los periodos más significativos para la comunidad católica en Yucatán. Durante 40 días, miles de familias modifican su alimentación como parte del ayuno y la abstinencia, evitando la carne roja, especialmente los viernes.
En este contexto, la cocina tradicional del estado cobra un papel protagónico. La riqueza gastronómica yucateca ofrece múltiples alternativas que cumplen con la norma religiosa y, al mismo tiempo, resaltan ingredientes locales como la chaya, la pepita de calabaza, el huevo y los pescados frescos de la costa.
Más allá del sentido espiritual, la temporada se convierte en una oportunidad para reencontrarse con recetas ancestrales que forman parte de la identidad cultural de la región. Estos platillos no solo respetan la tradición cuaresmal, sino que celebran la biodiversidad y el legado culinario de Yucatán.
Brazo de Reina (Dzotobichay): tradición envuelta en hoja
El Brazo de Reina, conocido en maya como Dzotobichay, es uno de los platillos más emblemáticos de la temporada. Se trata de un tamal enrollado elaborado con masa de maíz mezclada con hoja de chaya finamente picada y manteca vegetal o aceite, lo que le da un tono verde característico.
Ingredientes básicos:
- 1 kilo de masa de maíz
- 2 tazas de chaya cocida y picada
- 4 a 6 huevos cocidos
- Pepita de calabaza molida
- Salsa de tomate natural
- Hojas de plátano para envolver
Preparación:
- Mezclar la masa con la chaya previamente cocida y escurrida.
- Extender la mezcla sobre hoja de plátano limpia.
- Colocar los huevos cocidos en línea al centro.
- Enrollar cuidadosamente formando un cilindro.
- Cocer al vapor durante aproximadamente una hora.
Al servir, se corta en rodajas y se baña con salsa de tomate y abundante pepita molida. Es ideal para los viernes de Cuaresma por su contenido libre de carne roja y su alto valor nutritivo.
Papadzules: herencia prehispánica sin carne
Los papadzules son considerados uno de los platillos más antiguos de la región. Su base sencilla demuestra cómo la cocina maya supo aprovechar ingredientes locales para crear recetas llenas de sabor.
Ingredientes principales:
- Tortillas de maíz recién hechas
- 4 huevos cocidos y picados
- 1 taza de pepita de calabaza molida
- Caldo o agua para espesar la salsa
- Tomate, cebolla y chile habanero para el chiltomate
Preparación:
- Mezclar la pepita molida con caldo hasta formar una salsa espesa.
- Pasar ligeramente las tortillas por la salsa para suavizarlas.
- Rellenar con huevo picado y enrollar.
- Bañar nuevamente con salsa de pepita y añadir chiltomate encima.
- Son una opción económica y rendidora, perfecta para familias numerosas durante la Cuaresma.
Pan de Cazón: sabor del mar en capas
El Pan de Cazón es típico de la región peninsular y se consume ampliamente en temporada cuaresmal. Aunque es más representativo de la zona costera, su popularidad se extiende a todo Yucatán.
Ingredientes:
- Tortillas de maíz
- Cazón cocido y desmenuzado
- Frijol negro refrito
- Salsa de tomate con epazote
Preparación:
- Colocar una tortilla como base.
- Untar frijol refrito.
- Agregar cazón guisado.
- Repetir el proceso formando capas.
- Cubrir con salsa caliente y decorar con cebolla morada.
Se sirve como si fuera un pastel salado, ideal para quienes buscan sustituir la carne roja por pescado sin perder intensidad de sabor.
Tikin Xic: receta ancestral al carbón
El Tikin Xic es una receta de origen maya cuyo nombre significa “pescado seco” o “pescado asado”. Es uno de los favoritos durante la Cuaresma por su preparación sencilla y su intenso sabor.
Ingredientes:
- Pescado entero abierto en mariposa
- Pasta de achiote
- Jugo de naranja agria
- Ajo y especias
- Hoja de plátano
Preparación:
- Mezclar achiote con naranja agria y especias.
- Marinar el pescado durante al menos una hora.
- Envolver en hoja de plátano.
- Asar al carbón o al horno hasta que esté bien cocido.
El resultado es un platillo jugoso y aromático que evoca técnicas tradicionales de cocción prehispánicas.
¿Qué representa la Cuaresma?
La Cuaresma es un periodo litúrgico de 40 días que inicia el Miércoles de Ceniza y culmina en la Pascua. Para los católicos, simboliza reflexión, penitencia y preparación espiritual.
En Yucatán, esta práctica religiosa se combina con una oferta gastronómica rica en ingredientes locales que permiten cumplir con la abstinencia sin sacrificar sabor ni tradición, convirtiendo cada comida en una experiencia cultural y espiritual.